Sansueña es un país idílico de una antigua tradición sefaradí.
En algún momento de la edad media habría sido invadido y gobernado por el rey moro Marsilio.
La historia que recoge Cervantes en el capítulo 26 de Don Quijote de la Mancha dice que Marsilio de Sansueña, tenía cautiva respetuosamente a la Princesa Melisendra, hija de Carlomagno. Su esposo Gaiféros, rey de Burdeos, fue a rescatarla. Esta historia, como trama de un teatro de títeres, da para que el Quijote tome a Gaiféros como icono del coraje y a su vez para que se ponga a discutir con el títere sobre ciertas inexactitudes del relato generando una curiosa situación.
El poeta tacuaremboense Washington Benavides, lo rescata en varios poemas:
TRENES
Voy (en sueños) en coche de segunda;
paso por Valle Edén, voy a Sansueña .
(La sombra compañera me secunda).
LOS REFLEJOS
Tembló el espejo y la luna
que se miraba en la gris
hermana de azogue tuvo
timideces de perdiz
tembló el espejo cariado
(segunda en ferrocarril
bamboleante hacia sansueña
semivacío y sin mí
porque estaba mi cuidado
en un lejano raid
sobrevolándote entera...)
Lo juro yo no era así
todo fue por una noche
que se ha empecinado en mí.
Y luego en el 2006 escribe, para este edificio:
“Como la Santa María de Onetti o el Macondo de García Márquez,
Sansueña viene de lejos..., para quedarse.”


